viernes, 11 de diciembre de 2015

Sur de Chile : La gran "tumba" de ballenas

La noticia recorrió el mundo a mediado de noviembre. La revista National Geografic calificó el hecho como el más grande de la historia. Y no era para menos. En el Golfo de Penas, en el extremo austral de Chile, científicos chilenos y extranjeros constataron la muerte de 337 ballenas sei. Cuerpos y osamentas de estos mamíferos decoraban de forma macabra la costa. A partir de ahí se inició una investigación que incluyó equipos científicos multidisciplinarios y también de la Fiscalía de Aysén, ante la posibilidad de estar en presencia de un mega delito ambiental.

Los primeros hallazgos

Los cuerpos de los cetáceos -que provocó alerta mundial debido a que la especie Sei está en peligro de extinción- fueron descubiertos en un primer momento por la bióloga Vreni Haussermann de la Fundación Científica Huinay, quien en un sobrevuelo por los fiordos de la Patagonia, específicamente entre el Golfo de Penas y Puerto Natales, detectó cerca de 30 cuerpos de ballenas muertas en la costa.
La investigación científica, que en ese momento también tuvo una arista judicial, descartó la participación de humanos en el fallecimiento de los animales, siendo una de las hipótesis más cercanas la posible intoxicación de las ballenas a través de algunos elementos patógenos o toxinas presentes en el fitoplancton, muy comunes en la marea roja.
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Pedro Poblete, fiscal especializado en delitos medioambientales de la Fiscalía de Aysén, confirma que en esa oportunidad se descartó la intervención de terceros. "Recibimos una denuncia de Sernapesca y de inmediato dimos una orden de investigar a la Brigada de delitos Ambientales de la Pdi, pero no fue hasta que recibimos el informe de los científicos, que pudimos descartar la posible comisión de un delito", sostuvo.

Mortantad histórica

La biológa, especialista en paleontología dedicada a los mamíferos marinos actuales y fósiles, Carolina Simon Gutstein, de la Universidad de Chile y profesional del Consejo de Monumentos Nacionales, explica que a raíz de los hechos descubiertos en abril, se abocó junto a Haussermann de la Fundación Huinay a la misión de realizar una expedición más extensa en la zona, de muy difícil acceso.
Con la colaboración del Programa de Fondos Waitt  de The National Geografic Society para vuelos de observación, los científicos partieron en junio de este año al lugar constatando que no se trataba solo de 30 ballenas, sino de 337 animales que estaban varados en la costa. El mayor hallazgo de ballenas Sei muertas en la historia. 
"El lugar es de muy difícil acceso y muy complicado también para los barcos y aviones debido a las tormentas. Como se trataba de los últimos días de buen tiempo de invierno logramos sobrevolar, contabilizando ese número de especies", explica.
Aunque una investigación como esta demora mínimo un par de años, los científicos apuraron el paso por la preocupación mundial y ahora se preparan para elaborar un informe final que se entregaría en un par de meses. "No podemos adelantar las causas, ya que faltan algunas etapas científicas, pero descartamos la responsabilidad humana".
La hipótesis que se manejan van desde una enfermedad hasta la contaminación alimenticia con marea roja.
El fiscal Poblete también espera el informe para cerrar la investigación.

Santuario de la Naturaleza

El lamentable deceso de estos mamíferos, sin embargo, está alimentando la discusión en el Consejo de Monumentos para recomendar el lugar como zona protegida por su biodiversidad y para la investigación científica en la categoría de Santuario de la Naturaleza.
"Una noticia tan mala como el deceso puede conllevar una buena como es la posibilidad de investigar a estas especies en una zona tan remota como el Golfo de Penas", dijo Carolina Simon.
Los cetáceos Sei son grandes ballenas barbadas azulado-gris que filtran el agua para alimentarse de krill y otras pequeñas criaturas. Pueden alcanzar hasta 20 metros de largo y pesar 50 toneladas. Considerado como el más rápido de los cetáceos, estas ballenas pueden nadar a velocidades de hasta 31 millas (50 kilómetros) por hora. Su esperanza de vida es de 50 a 70 años, y por lo general se encuentran en aguas profundas lejos de las costas. La población mundial se estima en unos 80.000.

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Este sería el origen de la historia de violaciones a los DD.HH. que impactó en el “Chacotero Sentimental”

De tanto en tanto el “Chacotero Sentimental”, programa del “Rumpy”, deja al país atónito ante lo sorprendente de las historias que salen al aire. Romance, calentura… en esta ocasión no fue diferente, pero con un relato sobre muerte, asesinatos, ejecuciones y violaciones a los Derechos Humanos.
Ya no sé si quiero vivir o morir”, inició “Alberto”, nombre que eligió el supuesto colectivero, que a poco andar de la conversación confesó haber sido soldado conscripto justo para cuando el Golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973.
En su conversación fue revelando de a poco algunos escabrosos detalles vinculados con ejecuciones y violaciones a los Derechos Humanos. Su principal excusa fue que “estabas obligado. O te mataban los milicos o te mataban ellos”, argumentando al principio de obediencia en las Fuerzas Armadas. Además precisó que “uno actuaba por maldad y después cachabas que te gustaba y te volvías loco. Luchabas contra ese sentimiento”. En el relato habla, entre muchas otras atrocidades, de que dinamitaban cuerpos, por lo que sería sumamente improbable que se encontraran sus restos en el desierto.
En la conversación indicó que publicó un libro con estas historias, llamado “Desperdicio Militar Obligatorio”, el que, de acuerdo revela El Ciudadano, fue inscrito con el nombre de Guillermo Reyes Rammsy.
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Reyes Rammsy sería oriundo de Iquique y tendría 62 años, tal y como indicó “Alberto” al “Rumpy”. Por otro lado, el protagonista del libro se llama “Demián”. Y en su relato radial, recordó que tuvo un romance con una italiana, que debió quedar en suspenso en el momento cuando fue llamado a hacer el servicio militar obligatorio, “se quedó pegado como por tres años”.
Luego, contó que esta italiana se casó con el “regidor de su ciudad”, la que sería Iquique. De acuerdo a El Ciudadano, el único regidor de Iquique que figura como desaparecido es Juan Antonio Ruz Díaz, y citando el informe Rettig, presente en el sitio web Memoria Viva, se indica que el 29 de octubre, en un Consejo de Guerra, se decretó pena de muerte a cuatro personas, las que fueron ejecutadas a las 6 de la mañana del 30 de octubre de 1973. Entre estas personas se encuentra Ruz, quien trabajaba como “funcionario de Aduanas de Iquique” y “se presentó voluntariamente al Regimiento de Telecomunicaciones”.
Por tanto, de alguna forma, “Alberto” se afana de haber ejecutado a la persona que estuvo con la italiana, y también le habría confesado a ella que él estuvo involucrado muerte del “regidor”. Por lo bajo, según declaró al “Rumpy”, lo habrían golpeado.
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El informe Rettig plantea que este proceso presenta “falta de legalidad”, por problemas con los jueces, no se comprobaron los delitos que se les imputaron, que la conducta por la que se les condenó aconteció antes del 11 de septiembre de 1973, lo que lo enmarca fuera de un “contexto de guerra” (que justificaría la dureza de la condena). Además, los hechos no se habrían consumado, y la única prueba es la supuesta confesión de los procesados, la que ocurrió bajo situaciones de apremio (o sea, tortura).
Los cadáveres nunca fueron entregados a sus familiares, y se comprobó que en su proceso se violaron los Derechos Humanos.
El relato de “Alberto” está plasmado en el libro mencionado, que también existe en un blog.